Celos infantiles: ¿Qué son en realidad?

Son ese tipo de sentimientos dolorosos que a menudo resultan complejos de expresar. Y la cuestión puede empeorar cuando terminan por salir de formas que desorientan aún más a los padres sobre lo que le está sucediendo a su hijo.


Los celos pueden irrumpir de manera poco constructiva en el día a día, y terminan por quedar solapados en un “mal comportamiento” que mina la relación familiar. De esta forma, muchos niños acaban viendo cumplidos sus miedos y complejos: no ser importantes respecto a los demás. Habría que analizar cada caso, pero lo cierto es que los celos pueden tener relación no solamente con la llegada de un nuevo hermanito, sino aparecer como síntoma de que algo sucede en su propia estima ante situaciones más tempranas o más tardías y muy diversas.

 

Celos infantiles

 

Lo que suele ser muy común es la situación en que el comportamiento del niño que siente celos se vuelve complicado de manejar, más difícil, más frustrante para los padres y para él que no es capaz de encontrar formas de sacar lo que le sucede, de una manera que no termine por hacerle sentir peor aún después. Los celos suelen ir acompañados de miedos, de sentimientos de poca valía, de dificultad para ser amable, de enfado (muchas veces también consigo mismo), de cierta tristeza…

La comunicación, una clave para gestionar los celos

En muchos casos se genera el conocido efecto “bola de nieve” porque el niño no ha encontrado aún formas de explicarse, no ha podido identificar sus celos o el por qué (depende por ejemplo de la edad, experiencias anteriores, conocimiento de sí mismo y sus sentimientos). Lo que provoca que se sienta mal y se comporte peor, o sea, lo contrario a lo que realmente necesita. Su mal comportamiento suele recibir la no-sonrisa de los padres, lo que hace que se encierre más en sus creencias, y se porte peor. Y claro, estos hábitos terminan por desgastar a los padres.

Aspectos a tener en cuenta

Para analizar el tema de los celos en niños hay que valorar una serie de puntos:

  • La edad
  • La situación personal de cada niño
  • Lo vivido anteriormente

 

Aclarar estos puntos nos ayudará a abrir vías para que el niño pueda hablar de sí mismo, de lo que siente que esta viviendo, de su malestar. Así podrá identificar sus sentimientos entorno a los que giran esos celos, expresarlos, relacionar con qué tienen que ver, y de esta manera encontrará vías para poder expresarse en casa de otra manera.

Al mismo tiempo, los padres van teniendo la traducción de lo que le sucede y seguro podrán ir comprendiendo mejor sus actos y tendiendo su mano a su hijo que empezará a compartir lo que le sucede deseoso de ser escuchado. Desde luego hay que poder mostrarle “por donde no”, no se trata en ningún caso de consentir lo que no es bueno para él. Se trata de poder encontrar “por donde sí”, encontrarse con él y viceversa. Si quieres unos cuantos consejos sobre cómo abordar los celos en tu hijo puedes echarle un vistazo a este post.